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En
la adolescencia, como dificultades en la identidad femenina,
rechazo de la imagen corporal, estados depresivos graves,
perturbaciones alimentarias (anorexia) y otras, delincuencia
y prostitución, etc. En
la madures, con crisis afectivas frecuentes, depresiones,
disfunciones sexuales en la relación conyugal (frigidez,
vaginismo, etc) y proyección de las propias fantasías
incestuosas en la sexualidad de los hijos.
En
la vejez, con brotes de angustia y depresión suicidaria,
sobre todo al comienzo de la menopausia.
En
una muestra de 95 casos de relación incestuosa (Estados
Unidos, 1989), 42 casos tuvieron lugar entre padre e hija,
26 entre hermanos, 17 entre abuelo y nieta, y 10 entre primos
y otros.
1.3
Nivel comunitario - Pederastia
El
abuso sexual por pederastas de la calle es traumático
pero ocasional y, raras veces, está preparado, como
en el incesto, y organizado, como en las redes de prostitución
infantil.
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