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Es
la presencia de fantasías o conductas que implican
actividad sexual entre un adulto y un niño.
Puede
darse de diferentes formas: en relación a la orientación,
puede ser de tipo heterosexual, homosexual o ambas; en relación
a objeto, éste puede ser exclusivamente pedofílico
o no.
Las
conductas de la pedofilia van del simple exhibicionismo hasta
la penetración. El adulto suele ganarse la confianza
y el cariño del niño para luego llevar a cabo
sus objetivos.
Se
distinguen dos variantes en la pedofilia:
La
sentimental homoerótica y la agresiva heterosexual.
Los sentimentales homoeróticos tienen poco interés
por las mujeres, toda su capacidad sexual se concentra en
los niños, concretándose bajo la forma de caricias
que le provocan el orgasmo. Los agresivos heterosexuales intentan
satisfacer sus impulsos con niñas, con métodos
que van desde la seducción a la violencia.
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Características
personales y sociales del sujeto:
En su mayoría los pedofílicos son hombres, menos
agresivos que los violadores; muchos de ellos son alcohólicos
o psicóticos de mente torpe o asociales, y su edad
fluctúa entre los 30 y 40 años; generalmente,
de fuertes convicciones religiosas, en general, son hombres
débiles, inmaduros, solitarios y llenos de culpa.
La
personalidad del agresor de mediana o mayor edad es de un
individuo solitario y con dificultad para establecer relaciones
heterosexuales normales, suele tener baja autoestima, con
pocos recursos para enfrentar situaciones de stress y frecuentemente
abusa del alcohol y/o sustancias. Por lo general, no presenta
trastorno psicopatológico. Sin embargo, se ha visto
que dos tercios de los reclusos pedofílicos maduros
llevaron a cabo esta conducta en momentos que sufrían
de situaciones estresantes.
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